PALABRAS DE A CENTAVO · Cada vez que oímos o leemos algo nuevo, desconocido para nosotros, se desperezan células que estaban dormidas en nuestro cerebro. La segunda vez que tropezamos con aquella idea nueva la comprendemos un poquito mejor. Las células movidas comienzan a trabajar la idea, y al poco tiempo se hace la luz en nuestra mente, o sea, que aceptamos la idea, la adoptamos y la ponemos en práctica automáticamente. Así es como vamos despertando, aprendiendo, evolucionando y adelantando. No es necesario hacer esfuerzos sobrehumanos para que nos penetren las cosas en la cabeza. Es un proceso natural; eso sí, hay que poner de nuestra parte la buena voluntad de leer, volver a releer y hacerlo tantas veces como sea necesario, hasta que sentimos que lo aprendido es automático. Esto es todo. · Cada vez que se relee se comprende mejor. Ahora, sólo lo que se practica se queda con nosotros. Lo que sólo se lee y no se usa, se va. · Aprende la Gran Verdad: lo que tú piensas se manifiesta. Los pensamientos son cosas. Es tu actitud lo que determina todo lo que te sucede. Tu propio concepto es lo que tú ves, no solamente en tu cuerpo y en tu carácter, sino en lo exterior; en tus condiciones de vida: en lo material, sí, tal como lo oyes. Méndez, Conny. El librito azul. Ediciones Giluz. 2001. ISBN 980-369-062-0 |